Tres principios que definen nuestra manera de hacer biocosmética.
HAMKA no utiliza ingredientes peruanos simplemente para ponerles una bandera, ni porque sean "exóticos". Los elegimos porque forman parte de un territorio: de su clima, su ecosistema y de las comunidades que históricamente han convivido con ellos.
El territorio influye en las características de las plantas que crecen en él. Y durante generaciones, las comunidades han aprendido a reconocerlas, utilizarlas y transmitir el conocimiento asociado a ellas.
Nuestra esencia se fortalece a través de alianzas con comunidades productoras que resguardan nuestra biodiversidad y cultivan, con respeto y dedicación, los ingredientes que dan vida a cada una de nuestras fórmulas.
Durante años, la cosmética presentó el paso del tiempo como algo que había que combatir. En HAMKA preferimos otra mirada: cuidar la piel no significa negar el tiempo, sino acompañarla durante él.
Por eso buscamos fórmulas que ayuden a protegerla frente a factores como el estrés oxidativo y el entorno, respetando su equilibrio y sus procesos naturales.
No formulamos mezclando ingredientes al azar. Estudiamos las propiedades de cada extracto y cómo interactúan entre sí para encontrar sinergias que tengan sentido dentro de una fórmula.
Cada ingrediente aporta algo distinto. Nuestro trabajo está en comprender cómo pueden complementarse y construir fórmulas donde cada elemento tenga una razón de estar.
Creemos en una cosmética que no necesita artificios. Cada ingrediente tiene una razón de estar en la fórmula y cada fórmula debe poder explicarse con claridad. No añadimos rellenos innecesarios. Comunicamos nuestros ingredientes, su origen y la función que cumplen, de manera clara y honesta. Porque creemos que conocer lo que contiene un producto también es parte de cuidar la piel.